Three Simple Rules

Hey now, Happy Easter!! (Yes, this is the last time that you will have to hear that for about a year.)

Pentecost is the feast day of the church and many churches use this day to say ‘happy birthday’ to one another. Some even go so far to sing the song ‘Happy Birthday to You’ at masses. While we will not stretch the liturgical norms that much, I would like to share in this note some ideas that will help us to live out our baptismal call. Truth must be told that I received these ideas from a recent article I read that was written by Fr. James Martin, SJ, who is a Jesuit spiritual writer that is respected and well known. In his article he gave three rules for getting along in a Jesuit community; however, I truly feel that those rules are completely appropriate for us to live out our call to be Christ-like. And there is no better day than Pentecost to hear these reminders that will make this world a better place as we live them out in our day-to-day encounters. The first rule is: You are not God. This seems to be a no brainer, but how many times have we seen others (and truth be told ourselves acting as if we were God). Thus, not being God we should realize that there are some things that we cannot change so we should stop trying. Not being God we must understand that we do not know everything and stop acting as if we do. We must not make judgments on something that we hear from someone because we have only heard one side of a story. There are many other sides and when we put them all together then we come to an understanding of the truth. Even when we have the truth, we must leave the judgment to God (whom we are not, remember rule 1 ☺). The second rule is: This is not heaven. Things will not always look the way we want, so this rule reminds us that we shouldn’t complain at those times. We may not like the homeless being around the church more and more. We may not like something Pope Francis has stated. The list can go on and on, and when it does we should not forget this wonderful rule that this isn’t heaven, so it will not be the way we want everything. However, we must think that even in heaven things may not be the way we want, after all we are invited guests and cannot dictate to God what should or should not be in heaven. The third and last rule is: Don’t be a jerk (Fr. Martin said they used another word in the Jesuit community that is another term for a donkey but he felt jerk would be better and I am going along with his wisdom ☺.) So many people seem to attack others behind their backs (although politicians have no problem doing this face-to-face) and somewhat anonymously as they leave comments on social media with only screen names. Sometimes our actions can be vindictive and directed against a person. I would feel that everyone who is reading this (and probably everyone else in the world had a parent or grandparent teach them at least once that unless we can say something nice about someone we shouldn’t say anything at all). Shouldn’t we try to see people the way God sees them. St. Ignatius of Loyola taught in the Spiritual Exercises that we should imagine the Trinity looking down on all of humanity with love. When we are angry with someone, maybe we should think that at the very moment we are going to condemn them (thus being a jerk) the Holy Trinity is looking at them with love. Who should have to change in that scenario, us or our Triune God? Living these three simple rules we will bring the church to celebrate many more happy birthdays and live out the gifts of the Spirit. Shouldn’t we all, on Pentecost and every day of our lives, seek to be as Christ-like as possible? After all, to live in community and as a community (as these rules show us) is not rocket science.

In Peace of the Risen

Christ, Fr. Gary

Hola a todos, Felices Pascuas!! (Sí, esta es la última vez que usted que escuchara esto lo volverá a oír hasta aproximadamente un año).

Pentecostés es el día de la fiesta de la iglesia y muchas iglesias aprovechan este día para decir “feliz cumpleaños” el uno al otro. Algunos incluso cantaran la canción “Feliz cumpleaños” en misa. Si bien no vamos a cambiar las normas litúrgicas, me gustaría compartir en este artículo algunas ideas que nos ayuden a vivir nuestra llamada bautismal. He recibido estas ideas de un artículo reciente que he leído que fue escrito por el Padre James Martin, SJ, quien es un escritor jesuita muy espiritual, que es conocido y respetado. En su artículo, nos da tres reglas para congeniar en una comunidad jesuita; sin embargo, siento que estas reglas son muy apropiadas para vivir nuestra llamada a ser como Cristo. Y no hay mejor día que Pentecostés para escuchar estos mensajes que hará de este mundo un lugar mejor para vivir nuestro día a día. La primera regla es: no eres Dios. Esto parece ser pan comido, pero ¿cuántas veces hemos visto a otros? (y a decir verdad nosotros actuamos como si fuéramos Dios). Por lo tanto, no siendo Dios, debemos darnos cuenta de que hay algunas cosas que no podemos cambiar, de modo que debemos dejar de intentarlo. No siendo Dios, debemos entender que no lo sabemos todo, y dejar de actuar como si lo fuéramos. No debemos hacer juicios sobre algo que escuchamos de alguien porque sólo hemos escuchado un lado de la historia. Hay muchos otros lados y cuando nos reunimos a dialogar podemos llegar a un entendimiento de la verdad. Incluso cuando tenemos la verdad, debemos dejar el juicio a Dios (si no hemos llegado ahí, recuerde la regla 1 J). La segunda regla es: Esto no es el cielo. Las cosas no siempre tienen el aspecto que queremos, así que esta regla nos recuerda que no debemos quejarnos en esos momentos. Puede que no nos gusten los indigentes y vagabundos que caminan alrededor de la iglesia. Puede que no nos guste algo que el Papa Francisco ha declarado. La lista puede seguir indefinidamente pero no debemos olvidar esta maravillosa regla que aquí no es el cielo, por lo tanto no será el camino que queremos todo. Sin embargo, debemos pensar que incluso en el cielo las cosas no puede ser el camino que queremos, después de todo, somos invitados y no podemos dictar a Dios lo que debe o no debe estar en el cielo. La tercera y última regla es: No ser un majadero (Padre Martin dijo que había usado otra palabra en la comunidad jesuita que es otro término para un burro, pero sintió que majadero sería mejor y voy junto con su sabiduría). Tantas personas parecen atacar a otros a sus espaldas (aunque los políticos no tienen ningún problema en hacerlo cara a cara) y de forma anónima, ya que dejan comentarios en los medios y redes de comunicación social sólo con nombres de pantalla. A veces, nuestras acciones pueden ser vengativas y dirigidas contra una persona. Deseo decir que los que están leyendo este artículo y probablemente otros en otras partes, tuvieron un padre o un abuelo que nos enseñó que al menos que no podamos decir algo bueno de alguien, no debemos decir nada en absoluto. Debemos tratar de ver a la gente de la forma en que Dios ve. San Ignacio de Loyola enseña en los ejercicios espirituales que deberíamos imaginar la trinidad mirando hacia abajo a toda la humanidad con amor. Cuando estamos enojados con alguien, quizás deberíamos pensar que precisamente en el momento en que vamos a condenarlos (siendo así un majadero) la Santísima Trinidad lo mira con amor. ¿Quién debe cambiar en ese escenario, nosotros o nuestro Dios Uno y Trino? Vivir estas tres sencillas reglas, llevaremos juntos a la Iglesia a celebrar muchos más feliz su cumpleaños y vivir con los dones del Espíritu. ¿No debemos todos, en Pentecostés y cada día de nuestra vida, tratar de ser como Cristo como sea posible? Después de todo, para vivir en comunidad y como una comunidad (ya que estas normas nos muestran) no es una ciencia exacta.

En la Paz de Cristo Resucitado,

Padre Gary