Mass Intentions
Thursday, March 26
6:30 am
Alfreda Janiak & Family
8:30 am
The Emeofa grandkids
Friday, March 27
6:30 am
† Manny Fossati
8:30 am
Fred & Silvia Peterman
Saturday, March 28
5:00 pm
All Souls
Sunday, March 29
8:00 am
† Elizabeth Ambrosiewiez
10:00 am
Parish of St. Jerome
1:00 pm
† Jesus A. Martinez Chavez
4:00 pm
† Ignatius C. Fong
6:00 pm
Irene Diaz Zurita
Monday, March 30
6:30 am
Sr. Teresa McIntier
8:30 am
† Ignatius C. Fong
Tuesday, March 31
6:30 am
† Ignatius C. Fong
8:30 am
The Hicks Family
Wednesday, April 1
6:30 am
† Irene Krzystofczyk
8:30 am
† Frank & Joe Ozlemkowski
Calendar

Archbishop Oscar Romero

Hey now,

This week during our Lenten journey we celebrate an anniversary, but sadly it is the anniversary of a murder. On March 24, 1980, Archbishop Oscar Romero was gunned down in the small chapel where he oftentimes celebrated daily mass. This was not only a shock to the people of El Salvador, but the sound that bullet made resounded throughout the world. The people cried and as tears streamed down their cheeks, they stated to the world that they had walked with a saint. Yet, as is sometimes the case the "official church" was hesitant to recognize this man as a saint. Yet for the past 35 years people in El Salvador and throughout the world have continued crying out and saying that not only was Archbishop Romero a saint, but he was in fact a martyr.

Thankfully, earlier this year the cry of those voices was heard anew and Pope Francis has declared that the people of God were right all along: Archbishop Romero was a martyr for his faith in Jesus Christ. This declaration paves the way, along what has been a bumpy road, for the beatification of Archbishop Romero to take place later this year. Not knowing Romero myself, but from a young age being fascinated with his life and mission, I would say it is a bittersweet moment. While it is with great joy we await the celebration to make this declaration a reality in the eyes of the church, I could only imagine that Romero is praying that the church recognize the 75,000 others who lost their lives in the civil war in El Salvador. Those whose lives were just as precious as his and for which they were only guilty of crying out against those who embraced power and money and arms instead of the love of Jesus Christ.

It is amazing how things sometimes work out. The readings for today, the anniversary of Romero's murder, his upcoming official promulgation of beatification all lead us beautifully into the holiest of all weeks. It is holy as we seek to draw ever closer to Jesus in his passion, death and resurrection. It is holy because it reminds us of our call as disciples of Christ. It is holy because we who have received life in the sacrifice of Christ are called to sacrifice ourselves in love of our sisters and brothers. As we journey forward allow me to leave you with some profound and challenging words from a homily of Archbishop Oscar Romero that have inspired me and hopefully they will do the same for you as we journey from death to life.

"Those who, in the biblical phrase, would save their lives – that is, those who want to get along, who don't want commitments, who don't want to get into problems, who want to stay outside what demands the involvement of all of us – they will lose their lives.

What a terrible thing to have lived comfortably, with no suffering, not getting in problems, quite tranquil, quite settled – lacking nothing, having everything. To what good? They will lose their lives.

'But for those who for love of me uproot themselves and accompany the people and go with the poor in their suffering and become incarnated and feel as their own the pain and abuse – they will secure their lives.' Brothers and sisters, God's word calls us to this today. Let me tell you with all the conviction I can muster, it is worthwhile to be a Christian."

Archbishop Romero, pray for us.

In Christ's Peace,
Fr. Gary

 

Hola a todos

Esta semana durante nuestra jornada de cuaresma celebramos un aniversario, pero lamentablemente es el aniversario de un asesinato. El 24 de marzo de 1980, el Arzobispo Oscar Romero fue asesinado a balazos en la pequeña capilla donde él a menudo diariamente  celebraba misa. Esto no sólo impacto a la gente del Salvador, pero el sonido que la bala hizo resonó en todo el mundo. La gente lloraba y cuando las lágrimas corrían por sus mejillas, declararon al mundo que andaban con un santo. Sin embargo, como ocurre a veces la iglesia "oficial" era renuente a reconocer a este hombre como un santo. Sin embargo, en los últimos 35 años la gente en El Salvador y en todo el mundo ha seguido llorando y diciendo que no sólo que era santo el Arzobispo Romero, pero si en realidad un mártir.

Afortunadamente, este año se escuchó el grito de esas voces nuevamente y el Papa Francisco ha declarado que el pueblo de Dios tenía razón: El Arzobispo Romero fue un mártir de su fe en Cristo Jesús. Esta declaración allana el largo camino, del que ha sido  un camino lleno de baches, para la beatificación del Arzobispo Romero que tendrá lugar a finales de este año. Yo no sabía de Romero, pero desde mi juventud me fascinó con su vida y su misión, yo diría que es un momento agridulce. Mientras esperamos la celebración para que esta declaración sea una realidad, ante los ojos de la iglesia. Quiero imaginar con gran alegría que Romero reza para que la Iglesia reconozca a las otras 75.000 personas que perdieron sus vidas en la guerra civil del El Salvador. Aquellos cuyas vidas fueron tan preciosos como la suya y que sólo eran culpables del clamar contra quienes abrazaron poder, dinero y armas en vez del amor de nuestro Señor Jesucristo.

Es increíble cómo a veces las cosas trabajan. Las lecturas de hoy, el aniversario del asesinato de Romero, su próxima promulgación oficial de su beatificación todas nos llevan maravillosamente al lugar santísimo de todas las semanas. Es santo como pretendemos dibujar cada vez más cerca de Jesús en su pasión, muerte y resurrección. Es Santo porque nos recuerda nuestro llamado como discípulos de Cristo. Es Santo porque sé que han recibido la vida en el sacrificio de Cristo que nos llama a sacrificarnos en amor de nuestros hermanos y hermanas. Permíteme que te deje con algunas palabras profundas y difíciles de una homilía del Arzobispo Oscar Romero que me han inspirado y espero que hagan lo mismo para ti, que transitamos de la muerte a la vida.

"Aquellos que, en la frase bíblica, salvan sus vidas – es decir, aquellos que quieren llevarse bien, que no quiere compromisos, que no quieren meterse en problemas, que quieren quedarse fuera de lo que exige la participación de todos nosotros – van a perder sus vidas.
Que terrible es vivir cómodamente, sin ningún sufrimiento, sin meternos en problemas, vivir bastante tranquilos, sin necesidades, que no te falte nada. ¿De qué te sirve? Van a perder sus vidas.

Pero para aquellos que por amor se desarraigan a sí mismos y acompañan a la gente y caminan con el sufrimiento de los pobres, se encarnan y hacen suyo el dolor y el abuso – ellos garantizaran su vida. Hermanos y hermanas, la palabra de Dios nos llama hoy a esto. Déjeme decirles con toda la convicción que puedo reunir, vale la pena ser cristiano."

Arzobispo Romero, ruega por nosotros.
En la paz de Cristo,
Padre Gary

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